Experiencias con prostitutas profesion mas antigua del mundo

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Siempre se toma una copa; a veces, las menos, paga por subirse a una habitación. En privado, muchos alardean ante sus amigos. Esta tarde no hay mucho ajetreo en El Romaní. Cuentan que antes, hace sólo cinco o seis años, en la época de la bonanza económica y el pelotazo inmobiliario levantino, estaba siempre iluminado. Eso quería decir que todas las habitaciones estaban ocupadas. Para saciar el sexo había que esperar turno. Algunas prostitutas se sacaban Pero la crisis también ha hecho mella en este sector desregularizado, que todavía se mueve en un limbo jurídico, ni legal ni prohibido.

A Naomi, de 22 años, le cae la cabellera bruna casi hasta la cintura. El escote es muy generoso. Antes había trabajado de azafata y afirma que hace poco que se dedica a la prostitución. Naomi espera sacar de promedio unos 3. Al menos esa es la media de sus compañeras en El Romaní, como Yessica, paraguaya de 24 años. Como sucede con la mayoría de los inmigrantes, que siempre aspiran a volver a su país de origen, las prostitutas siempre manifiestan su deseo de dejar el oficio al cabo de un tiempo.

Para Yessica, prostituta e inmigrante a la vez, el reto es doble. Pero muy pocas consiguen que se cumplan los planes. El mundo de la prostitución es muy cambiante, como sabe de sobras Yessica. No hay término medio. En cambio, Hetaira y otros colectivos de trabajadoras sexuales, como se definen ellas mismas, reivindican la libertad para comerciar con el sexo de forma voluntaria y el derecho a ser reconocidas y a cotizar como trabajadoras autónomas. Y entre estas dos posturas enfrentadas, leyes y regulaciones ambiguas.

España, que es el país de Europa Occidental con mayor actividad de prostitución, no la penaliza, pero castiga el proxenetismo y a cualquier persona que se beneficie del trabajo de una prostituta.

La Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Congreso de los Diputados dictaminó que las prostitutas eran víctimas y recomendó, en el , la no regularización porque la prostitución choca con varios artículos de la Constitución y entra en colisión con los derechos laborales.

En un club de carretera de la costa catalana visitado para este reportaje, la copa del cliente costaba 12 euros, y la que el cliente pagaba para la mujer que se acercaba a alternar costaba 30, con derecho a toqueteo.

Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4. Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores. Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran.

Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación. Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera.

Juana nombre falso , una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo. La conversación termina bruscamente.

La vanidad del autor siempre saca a relucir sus magníficas cualidades y generalmente son un autobombo. Esto que van ustedes a leer si es que han comprado el libro, que por otra parte, no es caro son muchas cosas juntas: Por otro lado, espero un gran éxito con este libro porque hablo sobre las mujeres que he conocido. Tanto es así que en un principio pensé titularlo Mis mujeres , para así aparecer en todos los programas del corazón, pero no podía ser porque se cuentan muchas otras cosas.

Todo lo que cuento es absolutamente verídico y por supuesto inédito. Todo son cosas cortitas. Se puede leer de una sentada o de una acostada. Este libro se lo dedico a todos los perros del mundo,. Yo me llevo muy bien conmigo como actor. Por supuesto que he hecho películas, digamos que de poca categoría en las que yo como intérprete he estado bastante mal, para qué vamos a andarnos con tonterías.

Pero justifico el haberlas hecho porque como cada quisque tenía que pagar el alquiler del apartamentito, la luz, el gas y mi bocadillo de jureles. Porque aquí donde me ven, económicamente he tenido épocas de una debilidad económica extrema. Después de interpretar Los tramposos , en el año estuve todo un año sin que nadie me contratara. En esta profesión es muy frecuente.

No me ha ocurrido sólo a mí sino a infinidad de actores. Una cosa es el oropel del éxito, los autógrafos y otra muy distinta no poderte tomar cien gramos de gambas. Porque resulta que el vulgo cree que en cine se gana una barbaridad de dinero. En los años que van desde el 50 al 65, se ganaba muy poco, al menos yo. Treinta mil pesetas cobré por protagonizar con Tony Leblanc Los tramposos.

En esos tiempos un piso mediano costaba un millón. Yo tardé bastante en ganar lo que se dice ganar. Las series de televisión que hice fueron las que me sacaron a flote, y también varias películas a partir de los años ochenta.

He comprobado que el poco o mucho éxito que haya podido tener en esta profesión es por lo que me he inventado sobre los textos de los guiones de cine y obras de teatro. Siempre que me daban un guión yo me iba a mi casa y empezaba a poner cosas nuevas a mi personaje, sin tocar para nada el resto del guión. Tuve la gran suerte de que los directores aceptaban absolutamente todo lo que había añadido. Entre otros, uno de mis primeros añadidos fue en la película Las muchachas de azul.

Yo iba a unos almacenes a ligar con una dependienta con unas llaves que movía mucho en mi mano. La chica, esperanzada, me preguntaba: Que los productores y directores me hayan dejado hacer esto me ha permitido demostrar mi sentido del humor. Estoy infinitamente agradecido a esta circunstancia.

Cuando me entregan un guión o una obra de teatro, me dicen: Yo me escribía el guión o lo improvisaba, unas veces con mi amigo Juanito Navarro y otras veces solo. Tenía un pie obligado lógicamente, que era el tema del programa de la semana. Todas esas frases estaban en la calle. Fue todo un éxito. Me considero incapaz de definir lo que es el sentido del humor. Yo creo que es una predisposición innata que se tiene o no se tiene.

Las cosas ingeniosas a los humoristas se nos ocurren y nadie puede decir cómo. Claro que hay muchas cosas que las deshecho a los dos segundos de habérseme ocurrido. Antes me ocurría muy a menudo: Lo que hay que hacer en el humor es ser distinto. Ahí tenemos a Gila, Tip y, en cierto modo también, a Chiquito de la Calzada, que lo que menos importa son los chistes que cuenta, sino las cosas extrañas que hace mientras los escenifica.

El triunfo en este difícil género es salirse de norma y sobre todo ser muy crítico con uno mismo. No creer que eres genial y que todo lo que inventas es cojonudo. Un punto de modestia es muy necesario. Tampoco creo en tener que esperar a que venga la inspiración y se siente a tu lado. Me he dado cuenta después de setenta años de que lo que yo soy en realidad es escritor, lo que pasa es que he hecho tanto teatro y tanto cine que nunca he tenido tiempo de sentarme ante un ordenador.

Tengo tres comedias de teatro escritas, tres series de televisión. Sé que me va a pasar lo que a ciertos pintores célebres. Es posible que se me reconozca como escritor humorista cuando me haya ido a hacer puñetas. He descubierto que mi querido y admirado Alfonso Ussía tiene en su casa lo mismo que yo, un gran saco lleno de palabras. Él las pone en un orden perfecto, otros no tanto, entre los que me incluyo. No sabe Alfonso el mal que crea al escribir tan bien.

Yo creo que sí. Sus artículos en Época y ABC son serios, consecuentes, inteligentes. Sus libros, con un humor admirable. Tanto puedo decir de muchos otros escritores que con total desvergüenza escriben muy bien.

De todo debe haber en la viña del Señor. Les dejo porque voy a echarme a llorar un rato. El origen de este maravilloso arte empezó, como todo el mundo sabe, en Grecia. El teatro es la madre por excelencia de todos los medios que vinieron después: En algunos casos ocurren cosas graciosas encima del escenario durante la representación, que nos hacen reír porque nos cogen desprevenidos.

Para eso yo tengo un truco. Ellos han pagado su entrada para reírse y no tienen por qué notar que te ocurre algo. El padre de Lina Morgan murió a las nueve de la noche. Lina estaba en el escenario a las once en punto. Esto no ocurre ni en el cine ni en la televisión. El teatro tiene la ventaja sobre el cine, al menos en el género cómico, de que puedes hacer pruebas. Con eso se consigue añadir risas a la función. Cuando estrenamos Lina Morgan y yo la revista La marina te llama, la gente no se reía mucho.

Al poco tiempo de esto Lina pudo comprarse el Teatro de la Latina. Ciudad Rodrigo, una bella ciudad declarada monumento nacional, año Actuaba a la sazón en esa ciudad con la compañía de mis padres, Compañía de comedias cómicas Puchol Ozores.

Vivía en una modesta pensión. Me tumbé en mi colchón de borra a estudiar la próxima obra de teatro que íbamos a representar. Tres de la madrugada. Nadie a quién pedir lumbre. Fui a la calle. El sereno no fumaba. No me quiso dar las señas de alguna casa de lenocinio. Por otra parte ir a una casa de prostitución a pedir una cerilla no es nada normal.

Regresé a mi pensión. Me tumbé en mi cama…soplé, y apagué la vela. Pues ése soy yo. Yo interpreté a los diecinueve años. Fue mi primera oportunidad de interpretar a don Juan. Naturalmente, era lo suficientemente inconsciente para no concederle excesiva importancia, aunque en los primeros ensayos empecé a aterrarme. Me aprendí no sólo mi personaje, sino el de toda la obra de Zorrilla, y en verso. Mandaron la sastrería de Madrid y ahí empecé a envanecerme.

Siempre al que interpretaba a don Juan le daban el mejor traje, y sobre todo… la mejor espada. A pesar del tiempo transcurrido, recuerdo que estuve bastante bien, y lo sé porque en aquel momento en Zamora el crítico del periódico local era Gua, el gran humorista y mi gran amigo, con el que me sigue uniendo una gran amistad.

Por cierto, el empresario del teatro se llamaba San Vicente. Entonces yo era muy pequeño, porque en los años cuarenta tener diecinueve años era ser, pero que muy pequeño. La penuria de los años cincuenta en la revista. Durante muchos años actué en diversas compañías de revista.

Por los años cincuenta empezaron a salir las medias llamadas de cristal, pero eran carísimas. El vestuario de las bailarinas —esto de bailarinas es un eufemismo— era absolutamente sorprendente. Los sombreros que utilizaban eran esas macetas de tamaño mediano de barro pintadas de colores con Titanlux.

Tenían un fuerte barboquejo para que el peso no las hiciera caer. Sobre un pequeño pantaloncito llevaban una especie de flecos confeccionados con bolsas de basura de diferentes colores, que con unas tijeras eran cortadas para darles esa forma de flecos. Con asistencia del autor. Las que casi siempre estaban en provincias eran las compañías modestas. Entonces se veía tanto teatro porque no existía la televisión y se hacía muy poco cine en nuestro país.

Esto consistía en que, al final de la representación, los propios actores de la compañía recitaban versos, hacían juegos de manos, algunos hasta cantaban una canción de moda. Pero había también otra novedad. El autor estaba en Madrid y no se le ocurriría ir a un pueblo perdido en el mapa de España.

Pero todo estaba previsto. A uno de los actores de la compañía se le ponía unas gafas, un bigote, un buen traje, y al final de la representación salía a saludar haciéndose pasar por el autor. Este truco siempre funcionaba bien, hasta que un día en que se representaba La dama boba salió el autor a saludar. Tres eruditos del pueblo, el boticario, el alcalde y el médico pusieron el grito en el cielo: Los actores ese día con lo que les arrojó el respetable tuvieron una opípara cena vegetariana, con los tomates, zanahorias y diversas verduras que les tiraron al escenario.

Esto sería en , recién terminada la guerra civil. Entonces había una costumbre que utilizaban todas las compañías de teatro: Felicitémonos por el final de esta guerra fraticida entre hermanos. Aquí en Tortosa como en toda España celebremos este hecho.

Es que Tortosa es un pueblo especial. Hubo un silencio total. Ni un aplauso, nada. Mi padre salió del escenario y le dijo a mi hermano José Luis Peliche: Mi hermano hizo una pausa y le contestó: Por los años cincuenta y sesenta existía un autor teatral llamado Ramón Torrado que escribía comedias muy comerciales pero que no gozaba de la simpatía de los intelectuales. Uno de ellos dijo de dicho autor: Los fines de fiesta de los años cincuenta.

Con la compañía de mis padres, Compañía Puchol-Ozores, estuvimos cinco meses consecutivos en el Teatro Pavón de Madrid, a cinco pesetas la butaca. Entonces la familia no teníamos casa en Madrid y vivíamos en una pensión en la calle Doctor Cortezo. Un buen día a mitad de la canción le dio un ataque de tos

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FUNDADO POR PROSTITUTAS PROSTITUTAS MEXICANAS Barnés Contacta al autor. Tenían un fuerte barboquejo para que el peso no las hiciera caer. No despeja muchas dudas, ni cómo llegó ni si dispone de libertad para moverse, aunque dice que a veces se va a la playa, a pasear en invierno o a bañarse en verano. Él llevaba dos entradas, dos palcos al precio de cinco mil pesetas cada uno. Castañares le recordaba el día y la hora de la representación:
Prostitutas niñas prostitutas alhaurin de la torre Yo creo que sí. Pues bien, el primer día de grabación —ya que yo no ensayaba— hice mi actuación hablando de esa manera que siempre es improvisada, y me dijo Chicho que había que repetir por sonido. A uno de los actores de la compañía se le ponía unas gafas, un bigote, un buen traje, y al final de la representación salía a saludar haciéndose pasar por el autor. Incluso chocaban los escudos contra las lanzas para demostrar su contento. Cuando me entregan un guión o una obra de teatro, me dicen:
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La influencia exterior en el éxito de los estrenos Cuando se estrena una obra de teatro o una película hay infinidad de factores que influyen de una manera directa en el éxito: En inglés tiene una doble intención y quiere decir una cosa graciosísima, pero al traducirlo en español no quiere decir nada, y precisamente ahí ponen unas risas desternillantes. Para Yessica, prostituta e inmigrante a la vez, el reto es doble. Algo parecido le sucedió a Santiago Segura con su primer Torrente. Todo son cosas cortitas. Se puede leer de una sentada o de una acostada.

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Es hora de irse. Iba a la Embajada del Reino Unido y le contaba al embajador que en el Teatro Español se iba a representar una obra de un célebre autor inglés y que los ingresos se destinarían a los huérfanos de los bomberos ingleses.

La irlandesa comenzó a prostituirse en su adolescencia, en , y a lo largo de su carrera pasó por todos los estamentos de la profesión, desde la calle hasta el acompañamiento de lujo pasando por burdeles y agencias de escorts, algo que, como asegura, le da una posición privilegiada para entender los mecanismos de su trabajo.

Y si hay algo que desea que quede claro es que no hay ninguna diferencia esencial entre el trabajo de una prostituta de calle y otra de lujo: A Moran le preocupa especialmente que el lector entienda que, esencialmente, no hay ninguna diferencia entre el trabajo de unas prostitutas y otras, pero también que son estas ideas equivocadas las que provocan que la prostitución siga arruinando tantas vidas.

Cada uno de esos trabajos tiene sus pros y sus contras y, obviamente, diferentes ventajas económicas. Moran era uno de esos extraños casos capaces de pasar en cuestión de horas de encontrarse con un hombre rico en un hotel de lujo a pasear por las calles, aunque es relativamente habitual que, por ejemplo, se alterne el acompañamiento con los burdeles.

Moran no tiene duda: En resumidas cuentas, se trata de una cuestión de clasismo. En realidad, es tan sencillo como realizar una llamada de teléfono y presentarse como tal, de igual manera que hizo Moran en el pasado. Si bien es cierto que, por lo general, las prostitutas de clase alta se dedican en un primer momento al lujo y que las de clase baja acuden a burdeles y a los chulos de la calle, el movimiento entre todos esos mundos es mucho mayor de lo que cabría pensar, siempre y cuando se atrevan a dar el paso.

Hay muchas mujeres de clase media y alta en la prostitución, algo que siempre sorprendió a Moran. Por lo general, se trataba de personas que habían tenido a su disposición gran cantidad de alternativas vitales, pero habían terminado eligiendo una de las peores profesiones. Por lo general, todas las prostitutas que Moran conoció a lo largo de su carrera había tenido alguna clase de problema, muchas veces de índole sexual como el abuso paterno que las había empujado a ese mundo.

Pero es el trabajo en sí lo que resulta degradante: En Titania Compañía Editorial, S. Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Alma, Corazón, Vida Viajes. Barnés Contacta al autor. Y entre estas dos posturas enfrentadas, leyes y regulaciones ambiguas. España, que es el país de Europa Occidental con mayor actividad de prostitución, no la penaliza, pero castiga el proxenetismo y a cualquier persona que se beneficie del trabajo de una prostituta.

La Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Congreso de los Diputados dictaminó que las prostitutas eran víctimas y recomendó, en el , la no regularización porque la prostitución choca con varios artículos de la Constitución y entra en colisión con los derechos laborales. En un club de carretera de la costa catalana visitado para este reportaje, la copa del cliente costaba 12 euros, y la que el cliente pagaba para la mujer que se acercaba a alternar costaba 30, con derecho a toqueteo.

Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4. Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores. Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran. Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación.

Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera. Juana nombre falso , una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo.

La conversación termina bruscamente. Sólo quiere dedicar un par de minutos si no hay pago previo. Acompaña a sus clientes, la mayoría casados, a exposiciones de arte o luce como compañera de mesa. Paula VIP, que oculta su identidad real porque trabaja de administrativa por las mañanas en una empresa, decidió prostituirse hace unos tres años tras una separación matrimonial que la dejó endeudada y publicó su experiencia en un libro que se titula como su blog.

Deja que los periodistas suban a su habitación un mediodía, fuera de horas de trabajo. Pide que no se cite el club de carretera en el que trabaja, en las afueras de Alicante. A falta de armario, tiene la ropa tendida entre dos sillas acolchadas. Se entretiene con una pantalla plana colgada de la pared. Sobre la mesilla tiene una foto de su ex novio, afirma, el mismo que la metió en este oficio cuando se quedó en el paro. No despeja muchas dudas, ni cómo llegó ni si dispone de libertad para moverse, aunque dice que a veces se va a la playa, a pasear en invierno o a bañarse en verano.

Pero su vida se reduce a unos ocho metros cuadrados de habitación y a una sala con una barra y unas luces que parece una pista de baile. Y luego pide dinero, euros, para seguir con la entrevista o para lo que se quiera. Es hora de irse. Por la carretera nacional de Alicante a Valencia, hay tramos con prostitutas en las dos cunetas.

Algunos coches paran y desaparecen por pistas de tierra. La condición de la meretriz no les incumbe. Y el fenómeno de la prostitución no para de crecer, aunque la crisis le haya afectado. En época de internet se abren foros como sexomercadobcn donde los navegantes explican con pelos y señales sus experiencias con prostitutas, incluso rellenando una ficha con las prestaciones y haciendo puntuaciones. La legalización convertiría al Estado, si no hubiera un cambio del Código Penal, en proxeneta.

Una joven prostituta en una de las habitaciones del club El Romaní, de Valencia Colaboradores.

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